SUPTA VAJRASANA - POSTURA DEL NIÑO

Es una postura pasiva. Se la conoce como el cuerpo doblado, el niño o la hoja plegada.

Técnica
Sentados sobre los talones, con los pies y las rodillas juntas, inclinarse lentamente hacia delante hasta apoyar la frente en el suelo, los brazos colocados a lo largo de las pantorrillas con las palmas de las manos vueltas hacia arriba, procurando que las nalgas no se despeguen de los talones y la frente quede lo más cerca posible de las rodillas; hombros relajado y ojos cerrados. Permanecer en la posición final durante el tiempo que resulte cómodo, respirando normalmente.
En esta postura las vértebras se abren en abanico, de modo que la médula espinal se encuentra estirada en el interior de la columna que al alargarse, en virtud de su curvatura, estimula la médula.

Concentración
Pasear la atención por toda la longitud de la columna, sincronizada con la respiración. Hay una activación moderada pero muy benéfica de todos los centros sutiles repartidos a lo largo de la médula espinal.

Respiración
La respiración profunda en esta actitud, desarrolla la movilidad torácica en los costados y en la espalda, indispensable para una buena respiración y la práctica del pranayama.

Beneficios
Esta asana produce una excelente relajación y descontracción de los músculos de la espalda y de los hombros, estimula la circulación y favorece la eliminación de toxinas. El diafragma hace presión sobre los órganos abdominales, somete a las vísceras a un masaje muy eficaz que despeja el hígado y el bazo, estimula el plexo solar, también tonifica los músculos pélvicos, relaja el nervio ciático y regula el funcionamiento de las glándulas suprarrenales. Ayuda a corregir el estreñimiento y a dominar la ira así como para eliminar desórdenes sexuales en general.

  © 2011 Eva Quevedo Ruiz

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