Matsyasana - Postura del pez

Matsya significa pez. Esta postura está dedicada a la encarnación como pez de Vishnu, el dios mitológico hindú fuente y sostén del universo y de todas las cosas. Esta postura evoca la continuidad y mantenimiento de la vida, a pesar de que el universo material esté amenazado con la disolución.

Técnica

Tumbados con las piernas estiradas y juntas; se llevan las manos debajo de los glúteos con las palmas hacia el suelo y los brazos bien estirados. Apoyándose en los codos, levantar la cabeza y la espalda despegándola del suelo, dejar caer la cabeza y apoyar su zona superior en el suelo, toda la espalda describiendo un arco. Repartir el peso entre cabeza y codos; piernas y muslos mantenerlos completamente relajados.

Variantes más avanzadas: en la postura del loto, sobre los talones, etc...

Respiración
Permanecer en esta postura respirando con la región torácica. En la postura final debe ser profunda y lenta. Las personas con amígdalas infectadas o con dolor de garganta pueden, si lo desean, hacer en la posición final el Shitkan pranayama.

Contraindicaciones
Estados depresivos, problemas cervicales. neuro-vegetativos. vértigo.

Duración
Permanezca en la postura final durante cinco minutos. No se esfuerce demasiado.

Secuencia
Matsyasana es contra postura de Halasana y Sarvangasana. Debe pues practicarse con ellas, en secuencia inmediata, antes o después.

Beneficios
Produce un masaje natural de las partes congestionadas del cuello y del tórax. Tanto la glándula tiroides como la paratiroides quedan estimuladas por una mayor irrigación sanguínea. Se estimulan, asimismo, los nervios cervicales y las glándulas situadas en el cerebro. Es una postura de completo descanso, con un gran efecto calmante sobre la mente.

Plano energético
En la práctica dinámica se activan tres centros sutiles (anahata, visuddha y ajna);. en la práctica estática., la toma de conciencia se mantiene sobre el centro sutil del cuello (visuddha) durante un periodo de dos a cinco minutos. Ejerce una acción benéfica sobre la columna vertebral por su flexión complementaria a la ejecutada en otros asanas. Debido a la acción ejercida en el plexo solar, este ejercicio favorece la tranquilidad emocional, estimula el estado positivo en uno mismo, autoconfianza, paz y optimismo.

  © 2011 Eva Quevedo Ruiz

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