Halasana - Postura del arado

Hala significa arado, cuya apariencia se evoca en esta asana.

Técnica
Tumbados sobre la espalda con las piernas juntas, los brazos a lo largo del cuerpo con las palmas de las manos en el suelo, las cervicales estiradas, el mentón recogido y la cara relajada.

Inspirando, elevar ambas piernas estiradas y juntas, hasta que formen un ángulo recto con el tronco y al espirar, elevar las caderas con la fuerza de la cintura, evitando dar tirones (sino se puede hay que ayudarse haciendo presión con las manos contra el suelo); llevar las piernas hacia el tronco (no hacia arriba), pasando las rodillas por encima de la cara hasta que las puntas de los pies lleguen al suelo por detrás de la cabeza. En la postura final se hace una breve pausa y luego, inspirando, se desciende, vértebra a vértebra, hasta el ángulo recto pasando las piernas cerca de la cara y espirando se bajan al suelo.
Durante el descenso evitar levantar la cabeza, los brazos deben permanecer lo más pasivos posible. Repetir el proceso de tres a cinco veces permaneciendo en la postura final el tiempo que resulte cómodo.

Nota
Tratar de que la postura se haga por sí misma, pero de forma suave y dirigida conscientemente. El tronco debe formar un ángulo recto con la cabeza. La horquilla de las clavículas queda en contacto con la barbilla y las piernas por detrás de la cabeza muy estirada, con las puntas de los pies apoyadas en el suelo y los dedos apuntando hacia la cabeza.
Se puede practicar el arado cerca de la pared y apoyar los pies en ésta, a una altura conveniente o utilizar un banco si no se toca por detrás de la cabeza.

Respiración
La respiración debe ser fluida, amplia y suave como una onda expansiva que repercuta en todo el cuerpo, relajando muy bien la cara, la mandíbula, el cuello, el interior del tronco y el abdomen.

Duración
En los primeros intentos unos segundos, alargando gradualmente su duración hasta llegar a un máximo de 5 m. Dentro de la sesión de asanas, halasana, se realiza a continuación o antes de sarvangasana.

Contrapostura
Se puede realizar inmediatamente después del arado, setu bandhasana, la postura del puente, la cual aliviará la tensión que pueda haber. Dentro de la sesión de asanas, halasana, se realiza a continuación o antes de sarvangasana.

Contraindicaciones
No deben de realizar esta asana las personas que sufran de tensión alta, ciática, hernia discal o de hiato y afecciones importantes de la espalda y el cuello.

Beneficios
Cada parte de la columna vertebral se somete a una compresión, o tensión, con efectos benéficos sobre las vértebras y los nervios espinales y con un gran aporte extra de sangre.
Influye positivamente en las glándulas tiroides y paratiroides, normalizando el metabolismo. Ayuda a eliminar la diabetes y la leucorrea. Proporciona un masaje intenso a las vísceras abdominales, beneficiando especialmente a los riñones, hígado y páncreas. Activa la digestión, acaba con el estreñimiento y ayuda a eliminar el exceso de grasa, especialmente en la cintura; estimula la actividad cerebral, induciendo a un estado de tranquilidad e interiorización.

Plano energético
La meditación estática consiste en mantener la toma de conciencia sobre el centro de la garganta, glándula tiroides y vishuddhi chakra.

  © 2011 Eva Quevedo Ruiz

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