Vikrasana - Postura del Árbol

Al igual que el árbol se enraíza en la tierra y crece verticalmente hacia el cielo, el individuo apoyándose en su relativa estabilidad terrena, aspira y tiende a la estabilidad absoluta del ser”.

Técnica
Sitúate de pie, brazos pegados al cuerpo y pies juntos. Fija la mirada en algún punto bien visible, más o menos a la altura de los ojos; lo que va a servirte de soporte sutil que facilitará el equilibrio.
Pasa todo el peso del cuerpo a la pierna izda., desplazando la cadera de forma que la pierna dcha. quede libre de peso; a continuación, dobla la rodilla y desliza la planta del pie dcho. por la cara interna de la pierna izda., llevándola a la rodilla; con la mano dcha., coge el tobillo y coloca el talón en la ingle izda., (hasta tocar el perineo) con la planta bien apoyada en la cara interna del muslo y los dedos del pie apuntando hacia abajo. Si el talón no alcanza la raíz del muslo, no importa, sitúalo lo más alto posible, manteniendo cierta presión del pie contra el muslo; después lleva la rodilla dcha. hacia atrás, situando las caderas elevadas y equilibradas; Mantén la cintura y el pecho erguido.

Después de estabilizar el equilibrio, inspira y levanta los brazos rectos (lateralmente o bien por delante) por encima de la cabeza uniendo las palmas de las manos, (estírate poniendo cierta fuerza, siente que se elevan los costados). El punto de unión entre las palmas de las manos, la nariz, el ombligo y la parte interior del muslo izdo. deben estar en línea recta. Alarga la columna metiendo la zona lumbar, los omoplatos y sacando el pecho, estirar el tronco y los brazos hacia arriba. En esta postura, inmovilízate el tiempo que te resulte confortable respirando normalmente.

Espira y separa las palmas de las manos, baja los brazos y coloca la pierna dcha. en la posición inicial. Después de una breve pausa, realiza el ejercicio invirtiendo la posición de las piernas. Mantener la postura durante el mismo tiempo por cada lado.

Nota
Hacer los movimientos sin brusquedad ni esfuerzos innecesarios, aflojando los músculos que no intervienen en la asana. La postura tiene que irradiar armonía, equilibrio y firmeza.
Se puede realizar vrikasana al final o al principio de la sesión. Las manos también se pueden situar sobre la cabeza con los codos flexionados lateralmente.

Duración
A medida que se progrese en la práctica, los movimientos se harán con mayor lentitud. Mantener de 20 a 30 segundos.

Concentración
Concéntrate sobre el punto donde enfocas la mirada, en mantener el equilibrio, en la inmovilidad y en el estiramiento hacia arriba. Los veteranos pueden concentrarse en manipura chakra.

Beneficios
Los músculos de las piernas se tonifican y fortalecen, también pies, tobillos, pantorrillas y abdominales; alivia la articulación coxo-femoral del nervio ciático; flexibiliza toda la columna vertebral. Estimula el trabajo de los riñones y por el masaje de las vísceras del abdomen, favorece los procesos de digestión y eliminación de los alimentos, así como también la desaparición de la grasa abdominal. El tórax se expande y mejora el mecanismo respiratorio. Desarrolla equilibrio físico, nervioso, emocional y reduce el estado de ansiedad; proporciona estabilidad mental, seguridad y tranquilidad. Potencia la concentración, desarrolla la estabilidad psíquica.

Contraindicaciones
Casos de artrosis severa en hombros o rodillas

Plano energético
Es una postura de equilibrio, devoción y estabilidad en la que la energía pránica se distribuye equitativamente sobre los lados izquierdo y derecho de la espina dorsal. Mooladhara chakra se activa con esta postura y se realiza un buen intercambio de energía entre los seis chakras inferiores de las piernas y los centros de la parte baja de la espina dorsal, es decir, los chakras mooladhara, swadhisthana y manipura.

  © 2011 Eva Quevedo Ruiz

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