Japa Yoga

La recitación mística (japa) se define en el Yoga Yâjnavalkya (2.12) como la repetición (abhyâsa) de mantras de acuerdo con ciertas reglas. Esta práctica, extremadamente antigua, pertenece a los primeros desarrollos del yoga y probablemente se originó mediante la recitación de los sagrados textos védicos, la cual requería la máxima concentración por parte del sacerdote, puesto que cada palabra sagrada tenía que ser pronunciada a la perfección para que no influenciase negativamente el desarrollo del ritual de sacrificio (yajna).

El yogasûtra I.28 recomienda la recitación de la sílaba sagrada "om" para eliminar todos los obstáculos (antarâya). Esta recitación debe producir de forma natural la contemplación (bhâvâna) del significado oculto de este mantra. La simple repetición de palabras no tiene el efecto deseado. Japa, como toda otra práctica de yoga, debe efectuarse con gran atención y dedicación.

También, en relación con los Yogasutras de Patañjali, algunos comentadores clásicos interpretan svâdhyâya como la recitación meditativa (japa) de los textos sagrados (yogasutra II.32), especialmente Raja Bhoja que identifica exclusivamente el estudio con la recitación. De acuerdo con el Mahâbhârata (12.190), la persona que no observa el significado de las palabras que recita esta destinada al infierno.

Japa puede practicarse verbal o mentalmente. En el primer caso, el mantra puede ser susurrado (upâmshu) o dicho en voz alta (ucca, vâcika). De acuerdo con el Yoga Yâjnavalkya (2.15ss.), La recitación susurrada es mil veces mejor que la dicha en voz alta, mientras que la mental (manasah) es mil veces mejor que la susurrada.

El Linga Purâna (1.85.106) apunta que la recitación en casa es buena, pero que la recitación junto a las vacas sagradas es mil veces mejor y la efectuada junto a un río es aún mil veces mejor que ésta. Mas aún, el texto dice que en presencia de Shiva, la recitación es infinitamente eficaz.

En el Goraksha Paddhati se contempla la recitación natural y espontánea, causada por la inhalación y la exhalación, conocida como ajapa-gâyatri: el aliento vital sale del cuerpo con el sonido ha y entra con el sonido "sa", el aliento vital recita continuamente el mantra “hamsa hamsa” (1.42). Cuando el yogui se compromete conscientemente con esta recitación, hamsa hamsa hamsa, se convierte en so’ham so’ham so’ham, es decir, “yo soy ello, yo soy ello, yo soy ello”.

El aliento vital recita continuamente este mantra 21.600 veces, día y noche (1.43)

El Gâyatri-mantra, denominado ajapa, confiere la liberación al yogui y solamente por la intención de recitarle, se libera de todos los pecados (1.44). Conocimiento como éste, japa como éste y sabiduría como ésta, nunca ha existido y nunca más existirá (1.45).

  © 2011 Eva Quevedo Ruiz

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