EL ARTE DEL BONSAI


No se sabe exactamente donde nació el arte del bonsái aunque los primeros, probablemente fueron cultivados en la antigua china donde eran conocidos como "Pen-jing" o "Punsai".

Una leyenda china sostiene que durante la dinastía Han (206-220), un emperador mandó construir un paisaje en miniatura que debían representar todos los árboles que había en su imperio.

En 1971, fueron descubiertos dibujos de bonsais en la tumba del príncipe Zhang Huai, de la dinastía Tang.
La investigación en antiguos escritos nos relata como un hombre llamado Fei Jiang Feng (200 a.C.) era capaz de crear paisajes en miniatura con pequeños árboles. Otros escritos, fechados entre el tercer y cuarto siglo a. C. describen la forma de cultivar pinos y otros árboles en macetas.


Para explicar la filosofía del bonsái necesitaríamos conocer algo de "Tao" y "Budismo":
  • Para los taoístas, las miniaturas son capaces de condensar la energía natural y, por lo tanto, guardan una especie de poderes especiales, sobre todo si están contorsionadas o configuradas por condiciones adversas.
  • Con los japoneses, el bonsái entra a formar parte del budismo y de su forma japonesa: el budismo Zen, entendiéndolo como la relación entre hombre y naturaleza y el respeto por el universo. La contemplación de un bonsái supone para los budistas zen un ejercicio de meditación.
  • Para el pueblo japonés, existe relación entre el bonsái, la naturaleza, el hombre y Dios. Este hecho se origina en la filosofía Budista Zen, en la que nada se enseña, todo se sugiere y en la que la simpleza es la base de todo; que además conecta el sintoismo (religión nacional), con el amor profundo por la naturaleza y con los conceptos budistas Zen: wabi, sabi y shubui.
  • Wabi – humildad: Es el bienestar interior que se produce por la simple contemplación de la naturaleza, de nuestra simple participación en la misma, sin sentirnos el centro del universo.
  • Sabi – tranquilidad: el simple disfrute por el paso del tiempo, el amor por el cuidado de objetos que da la naturaleza. Este sentimiento está también íntimamente relacionado con las suisekis (piedras).
  • Shibui - shibui, que denota la elegancia, la armonía y la belleza suprema.
Y envolviendo estos tres principios se encuentra el "yugen" (asimetría, simplicidad, venerabilidad, naturalidad, quietud y trascendencia de lo convencional).

El espíritu del diseño en bonsái, escrito desde una perspectiva zen, nos dice que el arte del bonsái no tiene que ser un fin en si mismo, sino un medio para enriquecernos espiritual y culturalmente.
El comprender la estética zen y su profunda influencia en el diseño de bonsái, puede mejorar nuestras habilidades de formación, presentación y apreciación de esta forma de arte natural. Cada hoja, cada brote, estará donde deba estar, según el plan trazado por el hombre, que a su vez deberá entablar una especie de diálogo o comunicación con la planta, en orden a estar capacitado para interpretar sus necesidades, sus “deseos” y no forzar excesivamente su naturaleza.

En todo bonsái se encuentra la forma del triangulo y ésto según el Zen infiere la idea de que el mundo esta conformado por la trilogía Tierra, Hombre y Dios (kakemono) y la silueta triangular del bonsái es su perfecta representación:
La parte inferior del árbol simboliza la tierra, la parte media el hombre y su punto más alto es Dios y representa un puente entre lo divino y lo humano, el cielo y la tierra.

Captar estos sentimientos, es captar el espíritu que va más allá de un simple árbol, es encontrar el fin último por el que hemos decidido cultivar un bonsái y desde luego es una ocasión a través de la cual podemos aprender (o recuperar) valores como:
  • Paciencia: En el arte del bonsái no se puede correr, todo es lento, casi ceremonioso, la paciencia que debemos desarrollar es el mejor antídoto contra las prisas y el estrés.
  • Reflexión y el disfrute a través de la simple contemplación lo que nos conduce a un estado de meditación y relajación.
  • Humildad y respeto: Los árboles no responden siempre a lo que esperamos por lo que siempre debemos vernos inferiores a la naturaleza.
Todos estos principios los expone Saburo Kato en su obra: "Bonsái No Kokoro" - Espíritu y Filosofia del Bonsai

  © 2011 Eva Quevedo Ruiz

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