Vayrasana - Postura del rayo


A esta postura se la relaciona con el arma de la divinidad védica Indra; pero su significado etimológico viene de "vaj/mover" y "ra/radiar".

Esta asana permite que energía se mueva libremente a lo largo de la espina dorsal y que se radie por todo el cuerpo con un efecto tran-quilizante sobre la mente.

Técnica:
Arrodillados, las rodillas juntas y los pies separados la distancia de caderas; con las manos separamos las pantorrillas (gemelos) hacia el exterior, dejando que las nalgas descansen en el suelo y las palmas de las manos sobre los muslos.
Para evitar tirones, nos podemos sentar sobre mantas o cojines para elevar la base de la espalda y hacer que las piernas queden más cómodas.
Si hay dolor en las rodillas, introducir una toalla doblada en las corvas; si se sufre de rigidez de pies y/o tobillos, podemos colocar 2 ó 3 mantas debajo de las espinillas y dejar que los pies caigan hacia el suelo.

Variantes: Puede hacerse sentados sobre los talones o sobre la parte interna de los pies (dedos gordos juntos, talones hacia el exterior)

Duración: Entre 5 y 10 minutos, especialmente después de las comidas, para estimular la función digestiva.

Concentración: En el proceso de la respiración, refuerza la energía de vajra nadi, el equivalente al nervio ciático, concentrándose la energía en Mooladhara Chakra. Esta asana se usa en las prácticas de pranayama y meditación.

Beneficios: Varía el flujo de la sangre en los impulsos nerviosos de la región pélvica y visceral. Es muy útil para aliviar las dolencias estomacales como úlcera péptica y la hiper-acidez.
Se fortalecen las articulaciones de las caderas, las rodillas y los tobillos; elimina los dolores reumáticos y la gota; se tonifica el nervio ciático, relajando y descansando las piernas fatigadas. Es también útil para pies planos, dolores de talones o espolón del calcáneo.

Contraindicaciones: Graves problemas dorsales, artrosis degenerativa de las rodillas, caderas y venas varicosas.

  © 2011 Eva Quevedo Ruiz

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