Virabhadrasana - Postura del Guerrero



Viraghadra: Guerrero de la mitología hindú. Combina fuerza y dinamismo con un firme equilibrio.

Técnica: Posición de partida en Tadasana. Corregir la posición de la columna vertebral basculando la pelvis lateralmente hacia ambos lados, sin mover los hombros de su posición; contraer el abdomen.
Inspirando, extender los brazos y el tronco hacia arriba, con las palmas de las manos unidas y los dedos entrelazados, expirando inclinar el tronco hacia delante al mismo tiempo que la pierna derecha, extendida, se eleva hasta que el cuerpo y la pierna estén horizontales.
La pierna izquierda debe mantenerse extendida y las caderas a la misma altura, el vientre retraído y el tórax en expansión, asegurando el equilibrio.
Para dejar la posición, inspirar elevando el tronco y descendiendo la pierna derecha simultáneamente, espirar bajando los brazos. Relajar antes de realizar la posición sobre la otra pierna.

Trabajo en la postura: Mantener el talón y los dedos del pie derecho firmes sobre el suelo, la rodilla recta y los músculos del muslo estirados hacia arriba; estirar la parte interior y exterior de toda la pierna; mantener firme la pierna izquierda.

Nota: Si mantener el equilibrio resulta complicado, apoyar ligeramente las manos sobre una repisa y/o apoyar el pie en el respaldo de una silla. El apoyo en manos y pies ayuda a mantener la línea de la postura

Respiración: Lenta, profunda y regular

Duración: Mantener la postura entre 20 y 30 segundos

Concentración: Fijar la mirada en un punto en el suelo delante del pie, enfocando la mente en la postura y en mantener el equilibrio; de esta forma, cuerpo y mente trabajan en conjunción.

Beneficios: La práctica de esta asana expresa la armonía y el equilibrio. Contribuye a la tonificación y contracción de los órganos abdominales, moldea los músculos de las piernas a los que da robustez, vigor y agilidad.
Todos los movimientos de esta asana acrecientan la postura y buen aspecto personal. Cuando adoptamos una posición incorrecta de pie, cargamos todo el peso encima de los talones obstaculizamos el desarrollo simétrico y la flexibilidad de la columna vertebral.
Sosteniéndonos sobre los talones solamente, facilitamos la protusión del estomago y aminoramos la agilidad corporal y mental. Esta asana nos hace adoptar una actitud firma sobre las plantas de los pies, refuerza los músculos del estómago y da ligereza a la mente y el cuerpo.
Calma el sistema nervioso y reduce los procesos mentales. Aporta confianza en sí mismo y equilibrio psíquico. Desarrolla la concentración.

  © 2011 Eva Quevedo Ruiz

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