Karma Yoga

El término karma, derivado de la raíz “kri” (hacer, fabricar) tiene muchos significados: acción, trabajo, producto, efecto, etc.

El Karma Yoga se traduce literalmente como el yoga de la acción, “naishkarmya”, pero a un tipo de acción específica, concretamente una actitud interna hacia la acción; es el resultado invisible que moldea el destino de la persona, es: “la fuerza generada por las acciones de una persona que mantiene la trasmigración perpetua y determina su destino en una próxima existencia”. Cuando se transciende la ilusión del ego como sujeto que actúa, entonces las acciones suceden de forma espontánea, impiden la acumulación de efectos kármicos desfavorables e invierten los efectos del karma existente.

El Karma Yoga busca influenciar el destino de forma positiva y su enseñanza más importante es la acción completamente altruista, servir sin interés, sin egoísmo y sin apego a los resultados de la acción, sin perderse en un enfoque exterior, sin tener en cuenta las buenas intenciones, ya que entonces el Karma Yoga se vuelve una fuerza de acción social positiva, pero pierde su sentido más profundo, pero cuando se adopta conscientemente, eleva la calidad de nuestro ser, ya que asumimos el propio destino, incluso teniendo que soportar resultados kármicos (como la enfermedad, la desgracia y, por supuesto, la muerte), hasta que seamos verdaderamente conscientes de esa verdad.

El Karma Yoga es el camino del servicio voluntario (seva); el modo que quizás esté mejor descrito en los Upanishads y particularmente en el Bhagavad Guíta o en el Yoga Vâsishtha, que compara la sabiduría (jñâna) y la acción (karma) a las dos alas de un pájaro; ambas necesarias para volar, afirmando que la liberación se logra mediante el desarrollo armonioso de ambos medios. Una enseñanza similar se puede encontrar en el Tri Shikhi Brâhmana Upanishad.

La vida es acción, incluso la aparente inacción debe entenderse como una forma de acción. Mediante el Karma Yoga, cada acción se convierte en un sacrificio. Lo que se sacrifica es, en última instancia, el ego. Mientras se considere al ego (ahâmkara) como autor de las acciones, tales actos supondrán una limitación, reforzarán el ego y obstruirán el camino hacia la iluminación. La acción o inacción egoísta genera “karma” que va transformando nuestro ser y nuestro destino futuro: recogemos lo que sembramos. La relación entre los actos y sus efectos se considera una ley moral. Parece que la ley del karma es el único aspecto inmutable del mundo en constante movimiento: el “samsâra” que gobierna el cosmos en todos sus niveles y solo la Realidad Trascendental misma se halla liberada de este orden.

Esta enseñanza se halla íntimamente unida a la compartida por las escuelas Hindús, Budistas y Jainistas. Se trata de la idea de que el ser humano es una estructura o proceso que no termina con la muerte del cuerpo físico, ya que la conciencia que sobrevive, se haya revestida con un cuerpo inmaterial esperando su nueva reencarnación dentro del plano material en otro cuerpo físico, y que los mecanismos del destino en cualquier otro plano de existencia están controlados por la calidad de las acciones o intenciones de la persona.

Niveles del Karma Yoga

  • Interacción: nivel la comunicación. Cuando nos comunicamos somos muy conscientes de nuestra personalidad, donde nos encontramos y que clase de imagen nos gustaría proyectar. Para hacer prevalecer esta imagen inicial hay ciertos cambios o modificaciones que debemos hacer en nuestra propia mente, conocimiento y reacciones.
  • Interacción: nivel mental. Motivación y estímulo se relacionan con el nivel mental del karma; cuando no hay estímulo, el aburrimiento todo lo invade. Si nos observamos, podemos notar el deseo constante de estímulos que tenemos. Muchas veces el estímulo es el factor donde subyace nuestra creatividad y cualidades positivas. Cuando no hay estímulo tendemos a perder creatividad y nuestra mente se estanca, pierde su naturaleza positiva y se convierte en una deficiencia de la mente, (estado de inacción dentro de un estado de acción).
  • Condicionamientos sociales: nivel de intelecto. El concepto de karma intelectual se basa en el modo en que comparamos una idea nueva con las que tenemos inculcadas en nuestro interior, en la forma en que aceptamos o rechazamos dichas ideas. Aceptar o rechazar una idea puede estar motivado por nuestras creencias y por nuestros gustos y pensamientos particulares acerca de pensamientos o situaciones.
  • Aptitud hacia la acción y no acción. En karma yoga, no es la acción en sí misma lo que podemos considerar lo más importante sino el marco de la mente donde tienen lugar dichas acciones; el cambio de la propia actitud y visión hacia la vida nos ayudara a desarrollar el estado de “no ego”. Es la aptitud que ponemos hacia la acción y el trabajo lo que va creando el cambio interiormente. Es similar a la analogía del cuchillo el cual, en la mano de un asesino se usa para quitar una vida y en la mano del doctor se usa para salvarla.
  • Acción desinteresada. Cuando tenemos esa conciencia en nuestra vida, tenemos una actividad total con el mundo, pero al mismo tiempo, no somos una persona activa, nuestra naturaleza no es activa externamente, es la de ser consciente y observar; entonces el concepto de “YO” pierde su atadura sobre nuestra personalidad y las acciones llegan a ser desinteresadas, no existe el concepto de “Yo estoy haciendo una acción”. Es como un actor que sube al escenario e interpreta su papel, mientras está actuando se identifica con su papel, es una persona diferente pero la conciencia de quien es realmente, está siempre con él.
  • Realización experiencial. Karma yoga es un tipo de yoga efectivo y válido para experimentar la totalidad del ser. Cuando el karma yoga se complementa con otros yogas, cuando la conciencia de la acción nos envuelve, la purificación se produce de manera espontánea y tiene lugar a todos los niveles desde el interior en un paso hacia el conocimiento espiritual.
  • Impresiones: nivel de samskara. Otro aspecto del karma yoga se encuentra a nivel del samskara (impresiones mentales almacenadas en el cuerpo sutil y que existen como arquetipos en el cerebro). Los samskara son una biblioteca en el interior de una molécula de ADN, que contiene todo aquello que hemos inhibido y una información total de todo lo que ha existido durante millones y millones de años.
¿Quién lleva a cabo estas acciones: el cuerpo, la mente, el Ser? Consideremos la analogía del coche y el conductor para poder entenderlo mejor. ¿Quién conduce el coche? La mente es como el encendido, es la chispa inicial que llega de las bujías lo que inicia el encendido y hace que el coche se mueva. Pero es el conductor (el SER) que está sentado al volante quien controla el encendido, los frenos, las luces, el embrague... El conductor no ve lo que sucede en el interior del motor; únicamente lo controla. Sabemos como funciona pero no nos identificamos con su funcionamiento interno; pero si queremos llegar a nuestro destino, será necesario que mantengamos el coche en buenas condiciones.

La práctica del karma yoga nos ayuda a ser más conscientes de todos estos aspectos y a eliminar de la mente su influencia negativa para poder alcanzar un estado de armonía y equilibrio en nuestro interior.

  © 2011 Eva Quevedo Ruiz

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