Mandalas y Yantras

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Mandala es un término de origen sánscrito que significa “diagrama o representación” y son muy utilizados en el budismo y en el hinduismo.

Todo lo que se manifiesta en el mundo es, en esencia, un mandala; cada persona es un mandala, cada pensamiento, cada deidad, cada chakra, "todo es un mandala".

Todos y cada uno de los objetos que se convierten en punto focal de la conciencia, son una manifestación de shakti (energía), una expresión del estado de conciencia más profundo.

El principio del mandala es que vive dentro de un círculo, por lo tanto cualquier mandala que visualicemos debemos representarlo dentro de esa simetría, debido a que el círculo es considerado la forma primigenia. (curioso considerar que la tierra en que vivimos sea redonda)

El mandala empieza y finaliza en un centro (bindu) y desde ese centro salen todas las formas: rayos, círculos (poder cósmico) o cuadrados (la tierra o lo construido por el hombre) y todos conectados entre ellos.

La historia del mandala debería comenzar, como toda historia bien ordenada por su origen, pero ahí es donde comienza la dificultad, ya que su figura parece existir desde siempre. (un primitivo mandala pudo ser el impacto del principio del mundo)

Al principio, el hombre, se inspiró para componer sus primeros mandalas en formas que observaba de la naturaleza.

Los círculos que emergen en un lago cuando un pez salta fuera del agua, las margaritas, con sus corolas blancas y sus centros amarillos, un nido de pájaros, el sol, la luna, los cristales de nieve, las construcciones megalíticas de los druidas célticos (Stonehenge), el Laberinto de Chartres, los signos del I Ching (libro de los cambios) en el cual los ocho signos básicos están integrados en la estructura de un mandala, la forma circular del Tai chi (yin fuerza de la tierra, yang fuerza del cielo), los rosetones de iglesias y catedrales y la inmensa importancia del descubrimiento de la rueda, el reloj, las antenas parabólicas, que siguen girando alrededor de un punto.

Por último, la moderna psiquiatría que desde los tiempos de Jung (que los empezó a pintar debido a una gran crisis que tuvo en virtud de su ruptura con Freud) ha incorporado su realización como proceso creativo, purificador y sanador.

Al crear los mandalas debemos ir más allá de las limitaciones mentales, de las emociones y del intelecto.
“Todo arte se basa en divinas experiencias internas que tiene que trascender el tiempo y existir como una idea eterna e inmortal”


¿Que es un Yantra?

La palabra sánscrita "yantra" significa “instrumento, máquina” y se refiere a representaciones geométricas y energías cósmicas (deidades) y del cuerpo humano. (concebido como réplica microcósmica del macrocosmos)

Un yantra es una forma específica de mandala, y consiste en el trazo de líneas, figuras geométricas y algunos diagramas de deidades (especialmente en el sistema tántrico budista); una concentración profunda sobre ellos nos puede conducir a la más alta realización de nuestra naturaleza.

"El Sri yantra", el más conocido de todos, es una herramienta muy poderosa de meditación. Se compone de nueve triángulos yuxtapuestos y colocados de forma que dan origen a 43 pequeños triángulos. Cuatro de los nueve primeros triángulos están orientados hacia arriba y representan simbólicamente la energía cósmica masculina – Shiva -; los otros cinco triángulos se orientan hacia abajo y representan la fuerza femenina – Sakti -. Los triángulos están rodeados de un loto de ocho pétalos que simboliza a Visnhu y envolviéndolo, un loto de dieciseis pétalos que representa el poder del yogui sobre la mente y los sentidos; encerrando este loto se encuentran cuatro líneas concéntricas que se conectan simbólicamente con los dos lotos; la triple línea que lo rodea designa la analogía entre el universo y el cuerpo humano.

El Mandala como relajación

* El trabajo que os propongo, es al mismo tiempo un juego y una meditación

* Tenemos opción de simplemente colorear un mandala o bien, crear el nuestro propio.

* Expresar creativamente quienes somos, independientemente del medio que empleemos, nos hace más fuertes y permite que nos valoremos más.

* Con sólo verlo, el mandala nos incita a la meditación por los grandes efectos relajante que poseen y si además lo pintamos, será una meditación activa, dando paso a que se exprese nuestro yo, a que lo invisible se haga visible

* Lo más importante es expresarse con espontaneidad, sin pensar si va a quedar bien o mal, sin pensar que colores pueden combinar mejor y no sentir ninguna clase de perjuicios sobre el resultado

* Ya que vivir la experiencia consciente del centro es la meta de toda meditación

* Podemos pensar que tenemos demasiados años para jugar, para pintar y puede resultar cansado, incluso fatigoso porque el juego, así como la meditación se nutre de la espontaneidad.

El juego y la meditación tienen algo en común

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Como la misma palabra indica: la meditación gira alrededor de un medio.

* Como también la mayoría de los juegos de los niños, giran alrededor de un medio de donde extraer esa alegría y energía que parece en ellos inacabable: El juego del corro, la comba, el aro, el tío vivo.

* Y si nos fijamos, cuando somos mayores seguimos girando alrededor de un centro: en muchos bailes el giro es esencial, las tertulias... y es que el círculo es una imagen acogedora, nos llena, nos atrae; todas estas situaciones representan mandalas en movimiento.

* Y volver a poner en movimiento el propio mandala interior es una de las intenciones de este trabajo.

* Si contemplamos el mandala durante algún tiempo, tendremos la experiencia sorprendente de que el mandala vive; no se trata de ninguna manera de un efecto óptico ya que la estructura redonda del mandala guiará la mirada hacia el centro donde se tiene la impresión de que la imagen titila, brilla e incluso se mueve debido a la energía que contiene la luz y a través del ojo penetra en el interior de la persona que la contempla.

  © 2011 Eva Quevedo Ruiz

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