Kundalini



El término ”kundalini” procede de la palabra sánscrita “kundal”, que significa enroscar y se compara con una serpiente, que en reposo y durmiendo, está enroscada en sí misma siendo su "dormitorio" Mooladhara Chakra.

La comparación entre una serpiente y kundalini procede de la naturaleza de su movimiento, que es, como el de la serpiente en espiral. Kundalini es un aspecto de la conciencia eterna y suprema que tiene atributos y carece de ellos.


En el aspecto carente de atributos (nirguna) es la voluntad de la conciencia pura. En el aspecto con atributos (saguna), esta energía suele personificarse como la energía primordial.

Bajo el prisma del principio esotérico de que el cuerpo es un microcosmos que refleja fielmente la configuración del macrocosmos, se considera a kundalini como la forma individualizada del principio cósmico femenino (shakti). Se cree que esa forma femenina se manifiesta como kundalini, por un lado, y como fuerza vital (prâna) por otro.

El examen del hatha yoga y de las escrituras tántricas refleja que kundalini es energía en forma estática y cinética, presente en todos los fenómenos manifestados. La energía cinética es la que utilizan los fenómenos para su supervivencia, y la energía estática permanece dormida durante la conciencia normal. Siempre que uno toma conciencia de sí mismo y comprende que hay un propósito superior en la vida, que hay otro estado de conciencia que está más allá de los estados normales de vigilia, sueño o ensoñación; cuando no se siente atracción por el mundo fenoménico, entonces se experimenta un estado de introversión que abre las puertas al mundo interior, experimentándose la unión entre la dualidad de la materia y la mente.

En este momento de cambio total, la energía estática, que yace dormida, se vuelve cinética y adopta una dirección contraria a la ley de la gravedad, cruzando todos los centros psíquicos localizados en la columna vertebral.

Practicando hatha yoga: asanas, mudras, meditación, mantras y técnicas de visualización, podemos activar esta energía latente que actúan con el sistema nervioso autónomo y con el parasimpático, los cuales se vinculan con los ganglios que constituyen el plexo principal. La energía dormida se dirige hacia el séptimo chakra, que se describe como la sede de la conciencia y en donde se produce la fusión entre los iones positivos y negativos. La fuerza generada por esta fusión destruye la ignorancia de la mente, causa principal de la dualidad.

Cuando despierta, esta energía dormida actúa por medio de los nadis. La palabra “nadi” procede de la raíz sánscrita “nad”, que significa movimiento. En el Rig-Veda, la escritura hindú más antigua, la palabra nadi significa “corriente”. Por tanto, nadi puede traducirse como “vaso”, “canal”, “cordón”, “tubo” o “conducto”.

El concepto de nadis se basa en la comprensión de que son canales; se incluye en el concepto de nadis los meridianos de acupuntura, las corrientes del sistema cardiovascular, las corrientes del sistema linfático, los nervios, músculos, arterias, venas, el “manovahini o manovaha” (canal de la mente), y el “chittavaha” (canal del ser).

El ascenso de la kundalini desde el chakra raíz hasta la cabeza se acompaña de toda una variedad de fenómenos psíquicos, especialmente relacionados con el calor y la luz (jyotish), pero también con diferentes tipos de sonidos internos (nada) y de una sensación que se asemeja a la de miles de hormigas ascendiendo por la columna.

Aparte de los textos del Tantra y del Hatha Yoga, la doctrina de Kundalini e encuentra recogida en numerosas Upanishads, principalmente: Yoga-Kundalî-Darshana, Yoga-Shikhâ, Yoga-Tattwa, Yoga-Cûda-Manî, Varâha, Tri-Shikhi-Brâhmana y Shândilya
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  © 2011 Eva Quevedo Ruiz

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